GR
60.1
Pueblos de la Arquitectura Negra. VARIANTE
  • Estado:
    Operativo
  • Longitud:
    6,71km
  • Cota maxima:
    1.212m
  • Cota minima:
    1.052m
  • Acumulado:
    207m
  • Dificultad:
    Media
  • Epoca:
    Todas
  • Etiquetas:
  • Tipo:
    Lineal
  • Track:
    track.gpx
  • Topoguia:
    topoguia.pdf
Descripción

Esta variante del sendero de Gran Recorrido pone a disposición del caminante la posibilidad de amoldar la distancia del recorrido en función de sus deseos, capacidad física o disponibilidad de alojamiento en la comarca. El tramo de variante enlaza el municipio de Majaelrayo con la pedanía de Campillejo, en el primer caso se trata del pueblo del que parte la primera etapa de esta red de senderos, y en el segundo de la primera pedanía a la que llega la cuarta etapa del GR. La variante permite al senderista “atajar” parte del camino, o dicho de otra manera, diseñar su propio recorrido en función de sus criterios. La traza que une ambos destinos es la conocida en la comarca como Senda Real o Cañada Real, y no es más que el viejo camino hecho por los rebaños trashumantes que, bajando desde la vecina provincia de Segovia, cruzaban el sistema central por estas sierras, buscando un clima más atemperado para sus rebaños de merinas en las sureñas provincias extremeñas.

En el nuevo aparcamiento disuasorio de Majaelrayo se encuentra el panel de inicio de ruta con instrucciones precisas de este recorrido. Cruzando el pueblo, con la vista siempre puesta en el majestuoso Pico Ocejón, se llega a su borde oriental desde donde parte la pista que, a través del Collado de la Vieja, alcanza la gélida e inhóspita localidad de Cantalojas, en cuyo término municipal se ubica el famoso Parque Natural del Hayedo de Tejera Negra. El camino en esta ocasión será el opuesto, buscando la calidez del sur y flanqueados a la izquierda por el gran Ocejón, se camina por la ancha pista rodeados de un espléndido jaral (Cistus Ladanifer L) que exhala el inconfundible y agradable aroma del ládano, utilizado por la industria como fijador en la fabricación de los más exóticos perfumes. Pronto la traza se divide en dos, hacia el este el camino se hace pino, buscando las primeras rampas del Ocejón, senda que hasta la Peña Bernardo se hace bastante llevadera, pero que desde allí, queda reservada a los más avezados exploradores que se tendrán que emplear a fondo para alcanzar su picuda y característica cima. El Pico Ocejón rebasa con dificultad los 2.000 m, aunque su peculiar silueta, faro para el caminante, le ha valido el sobrenombre –sobradamente exagerado– de “El Cervino Manchego”. De lo que no hay duda es que este pico es, con su humilde altitud, la montaña más conocida de la comunidad castellano-manchega, destino para multitud de excursionistas llegados de toda la geografía española. El camino continúa plácido y sereno bajando junto a los inmensos pinares que pueblan las faldas occidentales de esta sierra; la amplitud de la traza, una vez más, facilita la conversación con los compañeros de camino, asimismo el desnivel negativo de este tramo anima al diálogo fluido y apasionado. Se cruza el arroyo de la Gargantilla que, rara vez, obligará a brincar para vencerlo. Pronto el caminante se encontrará con el sendero que viene de Campillo y cuyo destino es, una vez más, el pico Ocejón, a través del magnífico mirador natural de la Loma de la Peña Bernardo. Un poste direccional confirma la ruta que, en esta ocasión, se podría hacer con los ojos cerrados debido a la evidencia de la pista por la que discurre, sin embargo, las majestuosas vistas de este valle con todas sus pequeñas aldeas esparcidas a lo largo y ancho del mismo, embelesan la vista y alientan el viaje. Un angosto barranco a la izquierda del camino llama la atención, es la Garganta del Regalgar, cuenca natural del Ocejón que recoge aguas de la sierra y las lleva valle abajo hasta el embalse del Vado formando el Arroyo Corvejón. El camino se bifurca, y aunque no está marcado como parte de la red de senderos, a la izquierda enlaza con el camino viejo de Tamajón por el que sí discurre un cordón principal de esta malla. Campillejo se encuentra a poco más de un kilómetro por la pista de la derecha que, remontando un escaso promontorio ofrece nuevamente buenas vistas sobre el destino del caminante que ya se divisa a corta distancia. En el horizonte, la Sierra de la Puebla recorta a contraluz su inconfundible perfil serrano marcado por las agrestes cimas de la Tornera, la Centenera y el Porrejón. Se entra en Campillejo, para muchos el mejor exponente de la Arquitectura Negra de Guadalajara. Pequeño y coqueto, ha sabido mantener intacto su carácter singular, soportando los avatares desarrollistas del final del siglo pasado. Varias casas rurales y un conocido restaurante ofrecen sus mejores viandas y hospitalidad al fatigado viajero que deberá hacer un último esfuerzo por contemplar el magnífico, colorido y vital bosque de robles que se extiende desde el pueblo hacia el este.

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