Esta variante del sendero de Gran Recorrido permite al caminante adaptar la distancia del recorrido según sus preferencias, condición física o disponibilidad de alojamiento en la comarca. Une Majaelrayo con la pedanía de Campillejo: el punto de partida de la primera etapa del GR y la primera población alcanzada por la cuarta. Esta opción permite “atajar” parte del itinerario y diseñar un recorrido propio. El trazado corresponde a la Senda Real o Cañada Real, antiguo camino de trashumancia utilizado por los rebaños que cruzaban el Sistema Central hacia las provincias extremeñas. Combinado con las etapas 4 y 5 del GR 60, permite realizar la Circular de los Pueblos Negros.
El recorrido comienza en el aparcamiento disuasorio de Majaelrayo, donde se encuentra el panel informativo. Tras cruzar el pueblo, con el Pico Ocejón siempre presente, se toma la pista que discurre en dirección sur, flanqueada por jarales (Cistus ladanifer L.) cuyo aroma a ládano impregna el camino. Pronto la pista se divide: hacia el este asciende hacia la Peña Bernardo y el Ocejón; el sendero principal continúa por la pista amplia y cómoda que bordea los pinares de las laderas occidentales de la sierra. Tras cruzar el arroyo de la Gargantilla, se alcanza la unión con el sendero procedente de Campillo, también dirigido al Ocejón a través de la Loma de la Peña Bernardo. Un poste direccional confirma la ruta, muy evidente gracias a la anchura de la pista y a las vistas del valle, salpicado de pequeñas aldeas.
A la izquierda aparece la Garganta del Regalgar, cuenca natural que recoge las aguas del Ocejón y las conduce al embalse de El Vado mediante el arroyo Corvejón. Más adelante el camino se bifurca: el ramal izquierdo enlaza con el camino viejo de Tamajón, mientras que la pista principal continúa hacia Campillejo, situado a poco más de un kilómetro. Desde el promontorio previo al pueblo se contempla la línea serrana de la Sierra de la Puebla, con las cumbres de la Tornera, la Centenera y el Porrejón.
Campillejo, considerado uno de los mejores ejemplos de Arquitectura Negra de Guadalajara, mantiene intacto su carácter tradicional. Sus casas rurales y restaurante ofrecen un acogedor descanso al viajero, que aún puede acercarse al colorido bosque de robles que se extiende hacia el este.