La localidad de Víllora se encuentra al sur de la Serranía baja conquense, entre los ríos Cabriel y San Martín. Estas vías fluviales provocan un terreno irregular, dominado por bosques de pino carrasco y profundas hoces.
Poblada desde finales de la Edad del Bronce por celtíberos, que ya aprovechaban las minas de hierro existentes en esta zona, vive su mayor apogeo de extracción férrea en la época romana, quienes también aprovecharon los yacimientos basálticos del territorio para la construcción de calzadas.
La población obtiene categoría de Señorío en 1433, cuando Don Pedro de Zúñiga adquiere la Villa junto con su castillo, de origen musulmán y reformado en el s. XIV, del que en la actualidad solo queda en pie la Torre Albarrana. Destaca también la iglesia parroquial de la Asunción y su elaborado artesonado.
El sendero recorre un terreno irregular y montuno, dominado por el pino carrasco y con amplios valles destinados al cultivo de secano. Junto a los cauces se instalan los huertos de frutales y pequeñas viñas para el consumo de la casa, además de bosques de galería en las zonas más profundas.